20/03/2005

PACHACAMAC, dios de los terremotos

Pachacamac fue uno de los dioses más importantes del Perú antiguo. Su culto tuvo como núcleo la costa central del Perú donde se le consideraba creador y animador de todo lo existente. Algunos estudiosos creen que Pachacamac es el nombre que los costeños le daban al dios Wiracocha.

Cuenta un mito que en el principio un hombre y una mujer fueron creados por Pachacamac, pero padecían mucho por falta de alimentos. Un día el varón murió de hambre y la mujer no dejaba de padecer, llorar, gemir e implorar hasta que el dios Sol se apiadó de ella y posándose a su lado le aconsejó comer algunas raices. Mientras ella lo hacía, el Sol la fecundó con sus rayos y se fue. Cuatro días después dio a luz un hermoso varón llamado Vichama.

Pachacamac enfurecido por que el Sol le quitaba adoración, tomó al niño y lo descuartizó. Enterró las partes e hizo que de los dientes naciera el maiz, los huesos se convirtieron en yucas y otros frutos de la tierra. De la piel salieron el pacay y diversas frutas. De esa manera Pachacamac creó abundantes alimentos para que no se conozca el hambre y sólo se le adore a él como dios de las subsitencias.

En honor de Pachacamac se construyó un colosal templo en el valle de Lurín -en Lima- y sus oráculos eran muy prestigiosos hasta que en el siglo XVI fue saqueado por Hernando Pizarro. En su apogeo el santuario de Pachacamac recibía miles de peregrinos con ricas ofrendas y en sus aposentos se hacían sacrificios humanos cuando había que aplacar su ira. La furia de Pachacamac se podía manifestar con temblores y terremotos muy destructores. Las ofrendas y sacrificios aseguraban su complacencia y la abundancia de alimentos.

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